Esta semana traté de ver una de mis películas favoritas en la televisión encomendándome al Dios de los anuncios para que fuera benévolo conmigo. Lamentablemente ese no fue el problema sino el alto precio que a punto estuve de pagar: vender mi alma al diablo.
Este "peliculón" de Alfred Hitchock casi me deja vacío por dentro.
La emitieron después de haberla anunciado con bombo y platillo pero yo no me había enterado porque no prodigo las cadenas del bater que de forma tan espectacular proliferan en la televisión por cable. Simplemente el zapping fue el culpalbe de que descubriera al poco de empezar este regalo del séptimo arte. Rapidamente dispuse unas palomitas junto al sofá y abandoné todo lo que estaba haciendo.
Unos minutos más tarde la creativa publicidad hacía mella en lo más tierno de mi ser: la conciencia. Y es que el primer anuncio ya me hizo sentirme cómplice de la barbarie estética, moral e histórica que estaba contemplando. Era un anuncio propio, de la versión en panfleto tardofranquista llamada "La Gaceta" de la mismísima cadena "Intereconomía". Y se presentaban así: "Orgullosos de ser de derechas; orgullosos de ser católicos; orgullosos de la fiesta nacional; orgullosos de ser españoles". Analizemos punto por punto:
1.- La primera en la frente. Sin pensarlo, a bocajarro, te reconocen sus raíces franquistas sin ningún tipo de pudor. Ni siquiera el PP se atreve a situarse ya en ese extremo del mundo para evitarse problemas; es que ahora son de centro, camuflaje del converso. Sólo el extremista se atreve a llamar a las cosas por su nombre al menos en este país y desde que Franco murió que mira que le costó;
2.- Lo de católico, pues cada uno... ¡allá él! Pero el problema real llega cuando mezclamos la "política" de derechas con la religión católica. Entonces es cuando, seguro, seguro, lograremos un parlamento a la usanza franquista;
3.- Que estos señores tan desfasados digan que están orgullosos de la fiesta nacional, es condenar los toros a muerte antes de salir a la plaza. No es de extrañar, pues, que los nacionalismos quieran alejarse de lo que implica este ambiente cada vez más casposo. Si los defensores son los mismos que vitorean a Franco una y otra vez (más abajo os procuraré algún ejemplo), apaga y vámonos.
4.- Pero, sin duda, la guinda de este pastelito azul gastado la constituyó las imágenes que ilustraban la frase en la que se mostraban orgullosos de su "españolidad": dos indivíduos jóvenes engullían cerveza en un bar en el que no se podía adivinar la presencia de mujer alguna. Vestían al estilo de los años setenta y sólo a uno de ellos se le podía ver el rostro tras la barra del bar. Vestía jersey rojo sobre camisa blanca cuyo inmenso cuello también se escondía bajo la prenda de lana. Una hermosa cerveza aguardaba ser deglutida frente a él. Del otro "comensal" se pudo apreciar una chaqueta azul con botones de marinero múltiples y diversos en los puños amparados en la estética del niño-bien de los tiempos en que Franco agonizaba. Con naturalidad esa manga se estiraba hasta alcanzar una bebida alcohólica que llevarse al gaznate. El ambiente que les envolvía se hallaba totalmente dominado por una intensa nube tóxica provocada por los cigarrillos consumidos que ya puestos, imagino serían Phillip Morris, Condal y marcas similares propias de aquellos tiempos. Pero yo me pregunto, ¿esa es la imagen que quieren dar de un español? Porque, sinceramente, no veo dónde está la gracia aunque sí lo que pretenden comunicar de mala manera.
(Por cierto: todo este intenso vídeo estaba jalonado, como el resto de la emisión y como la propia gaceta, con una "mosca" -un distintivo pequeño que se sitúa en una esquina del cuadro para reivindicar algo- en la que se representaba un incono de un toro atacando a modo de recordatorio sobre la prohibición del parlamento catalán de la que ya hablé en su día.)
Alarmado por tanto despliegue mediático me asomé a la página Web de estos muchachitos de derecha y me quedé asombrado con artículos como el que firma Juan Bosco, especializado en denostar la memoria histórica de los caídos por el bando republicano, en ensalzar la imagen de Franco y en dejar la del democrático Presidente del Gobierno a la altura de los zapatos, como si los que le hubiéramos votado fuéramos todos unos miserables hijos de republicanos, otro de de sus talones de Aquiles, que pareciera tuviera diez pies este hombre. Aquí están sus perlas ensangrentadas:
(Lo cierto es que antes de de terminar de leer sus encomiendas al espíritu Franco, pensé si el autor no sería un pitufo azul. Luego ví que no, que tan sólo se trataba de Gárgamel. Pero si quereis disfrutar de más lecturas amables, hay muchos más despropósitos pro-dictadura franquista desgranados por todo su blog y por el de otros firmantes de la autoproclamada publicación periodística.)
Y digo yo: toda esta verborrea preconstitucional, ¿no sería punible?
Pero lo más lamentable es que todo este tipo de indecentes cotarros al servicio de una moral decante e innecesaria y que tanto proliferan por los medios de comunicación, se puedan estar financiado en base a intereses particulares, políticos y religiosos sin ningún tipo de control. En definitiva, podemos concluir que muchas de ellas se han convertido en las hermanas pobres e impresentables de cadenas televisivas de mayor tamaño que no se atreven a ser tan explícitas con sus grandes audiencias y se ven abocadas a recoger a sus más extremistas televidentes en agujeros inmundos perdidos entre la marabunta de ofertas televisivas. No perderán votantes -¡perdón, televidentes! ¡Qué estaría yo pensando!-, pero ganarán sectores de opinión nada recomendables y mucho menos asumibles en Democracia.
Salu2
Huang-ho

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