No es que me sienta lacio o actúe con descuido en las nuevas entradas que, como ya veis, carecen de las habituales imágenes cuasicómicas que acostumbro a incluir. Es, símplemente, que no puedo generar ni una sóla nueva porque han cascado, como huevos de gallina, los procesadores y los co-procesadores matemáticos de las máquinas que usaba para comunicarme con el mundo, con vosotros. Y, por si fuera poco, los discos duros externos que uso para realizar backup´s se han solidarizado con los finados y han dejado de existir casi al tiempo, como por arte de magia.
De hecho las últimas entradas de este blog han sido elaboradas con el portátil, artilugio propio de la informática de consumo pero que para el hecho infográfico (animación, diseño, etc.) supone algo así como una margarita intentando ser polinizada bajo la nieve... ¡Y en la Antártida!
Pero no temais, queridos/as, que esta situación va a ser más bien breve gracias a la infinita generosidad de mi hermana, la misma persona que -imagino, tantos años después de aguantarme- tiene que estar un "poquitín" hartita de mí a pesar del amor que me profesa y no merezco. La noticia es que mañana mismo dispondré de una nueva torre con siete procesadores trabajando al unísono, ¡siete! Y creo que estos nuevos corazones lograrán que pueda ir más rápido y sea más certero: al grano en un pis-pas.
"Yo también quiero una hermana como esa", me dicen por aquí. "Que yo la ví primero", digo yo...
Bshitos hermana, bshitos a to2
Huang-ho