Más de una semana después de que Haití desapareciera literalmente bajo los efectos de un terrible pero efímero terremoto, la ayuda internacional aún no ha sido repartida por la Organización de las Naciones Unidas. Mientras tanto, los damnificados se mueren de hambre o se matan entre sí por un pedazo de rata. ¡Cuánta gente hubiera podido sobrevivir de haberse gestionado bien dicha ayuda!
Aunque parezca mentira, la O.N.U. de Ban Ki-Moon no fue capaz de comenzar a dar las primeras órdenes a sus funcionarios hasta pasadas... ¡cuarenta horas! Ha tenido que llegar el ejército norteamericano para garantizar que todos los alimentos, medicinas y ropas acumulados en pilas de cajas pudieran llegar a la población de Haití.
¡Cómo te echamos de menos, Kofi Anan!
Si es que no se puede dirigir una campaña humanitaria de este calibre desde un cómodo sillón instalado en un despacho a miles de kilómetros de distancia. Hay que mojarse y saltar al ruedo para saber lo que realmente está sucediendo y así poder realizar una gestión eficaz.
Creí que nunca me vería obligado a decir esto, pero debo ser justo: !bravo por el ejército de los EEUU, sus oficiales y los políticos que les dirigen encabezados por Obama! ¡Bravo por todos ellos! Y no es tontería: eso mismo es lo que en Haití estará pensando todo el mundo ahora mismo; eso mismo pensarías tú si te encontraras en su terrible situación.
Salu2
Huang-ho
