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viernes, 5 de marzo de 2010

¡QUÉ NOCHE LA DE AQUEL DÍA! - WHAT A HARD DAY'S NIGHT

Esta noche pasada bien podría haberla definido como la de las pesadillas recurrentes hasta el infinito. Me paso el día buscando un hueco en esta nueva vida que la crisis ha generado y cuando llega la noche el interior de mi cabeza sigue rumiando por su lado. Así pasa, que luego se te aparecen los monstruos del sueño de la razón para velar tu narcosis nocturna.

En concreto, se me apareció Yogth-el-anmaarh (La-que-cabalga-sobre-Dragones), dispuesta a darme la noche:

El Demonio cabalga sobre dragones de fuego

Ya la conocéis, pues es asídua a estas páginas dado que se ha convertido en la parroquiana habitual de mis tertulias noctámbulas. En las incursiones transnochadoras de mi mente por los Mundos-Otros, ella se convierte en mi guía firme pero a veces traidora. Por los lugares donde la parca deambula nadie es de fiar, ni siquiera tú mismo.

Ayer quiso acompañarme a lugares que nunca antes había visitado por miedo a lo que pudiera suceder. Pero me animó a hacerlo el hecho de que el dragón me transmitiera seguridad, confianza. Así pues monté con ella, de rodillas, sobre las gelatinosas escamas de la cabalgadura del averno, asiéndome a la cintura de la amazona en pos de evitar una mala caída. El dragón, entonces, emprendió el vuelo para llevarme lejos, muy lejos, a Las-tierras-de-los-abducidos.

No more land.

Aterrizamos junto a una colina que mostra la forma de mi cabeza, tumbada en el suelo, boca arriba pero inerte. Era la imagen de mi propia muerte, de la soledad de los que marchan sin querer y quedan atrapados para siempre entre dos mundos muy diferentes. Y me asusté. Me asusté terriblemente porque advertí de repente que mi pequeña hija me estaba golpeando con muy poca delicadeza para que la diera un vaso de agua. Había abandonado su cama para comunicarme en voz baja que ya había dormido lo suficiente y que podíamos sentarnos en el sofá a ver Pocoyo a las cinco de la mañana. Y así me tocó hacer hasta que dieron las nueve y pude llevarla a clase después de haberla alimentado y vestido. ¡Qué le vamos a hacer!

Y vamos ya por la tercera noche seguida...

Salu2
Huang-ho

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