Esta semana concedí la portada de "Personas de Zoo", su blog amigo, a Belén Esteban durante un par de días por un hecho casi sorprendente en relación a los "ingeniosos" guionistas del mundo del porno...
Y este fue el pie de la foto: hoy, en portada, BELÉN ESTEBAN. A lo mejor no os habeis enterado todavía pero hay productoras pornográficas que usan dobles de Belén Esteban como actrices en sus películas de autor. Pajillero que vienes al mundo: exige carne original aunque la Esteban no tenga ya más que silicona.
Y he escrito "casi sorprendente" porque no me resulta extraño en absoluto que este tipo de cosas sucedan en nuestro país. Resulta que consumimos todo lo que nos den en televisión como si de ambrosía se tratara. Pero, sinceramente, no me entra en la cabeza que alguien pueda "alegrarse" tanto con la "señá" Belén como para llegar a alcanzar el orgasmo, estado único de la mente y el cuerpo que debiera ser cuidado lográndose por mejores y más productivos caminos.
La mujer-pez: la de ojos de besugo y lengua de alcantarilla; la de los ademanes portuarios en la hora de la refriega, diva de cotillas en la cola del pescado y líder del marujeo más casposo cuando de aventar las miserias humanas ajenas se trate; de movimientos sutiles en esos momentos en que los pescuezos desean ser rebanados para regar el plató de televisión y, por fin, la que gusta de bañarse en la materia gris que rezuma del famoso de turno recién lapidado como si chapoteara, alegre e infantil, en la piscina de plástico de un bebé; la mujer, pues, que todo lo quiere y se lo arranca a bocados perrunos a las vidas ajenas, puede tener "su aquel" empleada en artes amatorias como una Neardenthal rediviva. Pero sólo si fuera ella misma, la original, la auténtica; la inimitable mujer que sólo un grito engujado en lágrimas podría representar como seña de la casa en su escudo heráldico.
Salu2
Huang-ho
