Que los dirigentes chinos se han vuelto más listos que nadie y se están comiendo el mundo, es vox populi. Pero también lo es que su régimen sigue siendo extremadamente totalitario, cruel y cobarde. Desde luego, si genera premios Nobel de la Paz no es, precisamente, porque facilite los medios para que sus ciudadanos lideren programas de cooperación y similares; muy al contrario, les obliga a sangre y fuego para convertirles en mártires candidatos a los premios mencionados.
Parecen haberse modernizado pero, en el fondo, subsiste su viejo anhelo de "comunizar" el mundo. Lástima que se vean obligados a conseguirlo mediante los métodos capitalistas, ¡juas, juas!
Ya veremos qué sucede cuando estalle su burbuja inmobiliaria..., ¡ya!
Saludts
Huan-g-t
