Bonitas operaciones para quedarse aún más bonito, si cabe. No es mi caso, por supuesto, porque para bonitos, bonitos, yo y mi insolvente cuenta bancaria por no decir nada de mi testamento.
Lo cierto es que resulta lastimoso recurrir a esta opción para-mejorar-lo-que-no-me-gusta (es decir, uno mismo) ya que en la mayor parte de los casos acabamos tan deformes como el título de este post. Además, cualquier operación siempre conlleva el riesgo añadido de quedarte en la mesa de operaciones o en el post-operatorio.
Quizás entrar en el quirófano a jugar a la ruleta rusa sea un aliciente pero, de verdad, no merce la pena. Y, si no me creéis, echad un vistazo a Belén Esteban, que va deformándose poco a poco, por mucho que se empeñe el Photoshop empleado en la revista Intervíeu en mostrar a una mujer que no es. (Mira que dije que iba a tardar mucho en volver a hablar de ella pero es que pierden los celos...)
¡Vaya! Que después de ver como ha terminado tan singular persona me he animado y decidido a seguir sus pasos. Aquí tenéis el resultado final, del que me siento tan, tan orgulloso...
Abdominoplastia, más conocida por
Operación de Reducción de Abdomen
Liposucción de piernas, también conocido como
Piernas Bonitas
Y aún estoy por hacerme los glúteos, el pecho, la papada, los codos, el peroné, la tercera vértebra, la última costilla, el rizado de cerebro (muy necesario en mi caso),... Y un sinfín de cosas que acabarán haciendo de mí una aunténtica Persona de Zoo.
Salu2 surrealistas
Huang-hito
Y un besote gordo para mi Belén, ricura mía, mi angelito, mi cosita basta...
¡Jó! ¡Cómo te has pasado esta vez, guapa!
Huang-ho, again


