ESCRIBO, LUEGO TENGO DEDITOS Y, AL MENOS, UNA NEURONA

.

Contador de visitas

contador de visitas
Mostrando entradas con la etiqueta SÁNCHEZ DRAGÓ PEDERASTRIA FRANCISCO UMBRAL JIMÉNEZ LOSANTOS ANTONIO BURGOS JOSÉ MARÍA CARRASCAL CÉSAR VIDAL ESPERANZA AGUIRRE CAMILO JOSÉ CELA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SÁNCHEZ DRAGÓ PEDERASTRIA FRANCISCO UMBRAL JIMÉNEZ LOSANTOS ANTONIO BURGOS JOSÉ MARÍA CARRASCAL CÉSAR VIDAL ESPERANZA AGUIRRE CAMILO JOSÉ CELA. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de noviembre de 2010

EL LISTO DE LA SEMANA PASADA FUE: Fernando Sánchez Dragó por méritos propios...


(Y estos méritos fueron los siguientes: FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ, pederastra confeso y autoproclamado asalariado público. Uno más que vive de nuestros impuestos y nuestra buena fé.)

Todos conocemos a este histriónico ser, el más popular de los intelectuales de las derechas españolas quizás por ser el único, una vez descartados los Antonio Burgos, Jiménez Losantos y César Vidal, y por no hablar del finado Hombre de la Barra de Pan bajo el Brazo, más conocido por el nombre de Francisco Umbral, ser dado con a la letra con oficio y saber hacer, pero vendido a sus inmensas necesidades materiales como nuestro protagonista de hoy.

Francisco Umbral, invitado en un programa de Mercedes Milá

Ahora este chupatintas apedillado Sánchez del montón, dice que lo escrito en su libro acerca de su aventura sexual con dos treceañeras japonesas es pura ficción. Es lo que jura tras haber confesado que las conversaciones mantenidas con Albert Boadella, las reflejadas en su publicación, fueron reales. Entre su entorno le ríen la gracia, Esperanza Aguirre incluída, que le paga un sueldazo con nuestros impuestos vía programas de Telemadrid desde hace muchos años ya. La liberal Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid argumenta que de seguir así terminaríamos quemando los libros y a los escritores que los crearon aunque, sinceramente, con éste no perdería nada la cultura española y global. Sólo digo, Doña Aguirre, que si se hubiera tratado de hijas suyas no estaríamos escuchando las chorradas argumentales con que nos han amenizado los noticiarios de todas sus cadenas televisivas en relación al bendito Dragó, especialmente las suyas, las de su imponente régimen mediático. (¿Cuántas cadenas de Televisión y emisoras de Radio domina ya, señora?)

Menos mal, defensores de lo insostenible, que la gente de a pie ha reaccionado de forma lógica, expulsando al interfecto, por ejemplo, de la agencia de viajes que le enriquecía tras haberle contratado como Cicerone para viajes organizados de lujo a Japón y retirando, en otros casos, de los estantes y escaparates de las librerías españolas el panfleto tercermundista firmado por este sucio ser en el que se vanagloriaba de tamaña hazaña.

Pues a mí, sinceramente, no me hace ninguna gracia la vivencia de este tipejo tan pagado de sí mismo, adalid no proclamado de los acomplejados por la inferioridad. Soy padre de una niña, como ya sabeis, y odio que anormales viciosos como este puedan conseguir dinero suficiente como para corromper menores. Sobre todo -repito- cuando la paga sale de nuestros bolsillos. ¡Eso sí! Estaremos todos de acuerdo de lo evidente que resulta la necesidad que tienes de pagar el poco sexo al que alcanza tu minúscula y anticuada pluma, sexo que tú seguro confundes con amor para no sentirte más sólo de lo que ya estás.

Tu vida siempre ha sido un despropósito. Mediático, eso sí, lo que te ha valido aparecer en tantas y tantas ocasiones tras la pantalla de televisión. Como los buenos, como los mejores freak. Como muestra, valga un botón:

Una entrevista realizada a Camilo José Cela allá por los setenta en un programa que sólo pudo verse en Blanco y Negro. Los invitados eran conocidos intelectuales y afines a las letras de aquella época. De vez en cuando, a invitación del moderador, podían realizar preguntas al más grande literato de los últimos tiempos. Permanecían subidos sobre una grada modular de madera que había sido confeccionada en tres o cuatro alturas para la ocasión. En los peldaños más altos Dragó luchaba por mantenerse sentado y no despeñarse vícitima de todo lo que había podido ingerir su cuerpo. Llegado su turno, no se le ocurrió más que preguntar, pensando que el personaje a quien se dirigía entraría a trapo dado su carácter tremendo, lo siguiente: "Camilo: ahora que hemos introducido el coño en el diccionario -se acababa de admitir dicha palabra de forma oficial como parte de la lengua española gracias a los catedráticos de la Real Academia de la Lengua Española-, ¿por qué no metemos el diccionario en el coño?" Por supuesto Don Camilo pasó de él en picado. Al día siguiente, Fernando tuvo que admitir a la prensa que andaba un poco borracho. Pero era algo más que alcohol lo que preñaba sus venas y destruía sus neuronas.

El caso es que a este señor siempre ha habido que estar excusándole sus vicios y nunca, hasta ahora, quizás porque la edad le haga flaquear, había dado la cara por sí mismo aunque lo haya hecho muy, pero que muy arropado.

Bshitos
Huang-hi-toh

(Post relacionados con la Pederastria, que no con la cultura:











PON UNA VELA NEGRA

PERSONAS DE ZOO en diapositivas