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¡Pues sí, Señoras y Señores: por fin hemos conseguido ser los primeros en algo! ¡Y los somos en la desigualdad más absoluta entre los países de la Unión Europea! Ya saben: los ricos, cada vez más ricos y los pobres, cada vez más temibles...
Y la culpa, ¿quién o qué la tiene? Pues los recortes, ¡qué va a ser sino! Sanidad y Educación, por ejemplo, son mecanismos necesarios para mantener una estabilidad social que permita ascender dentro del escalafón social. Sin tipos de regulación como éstos, la clase media desaparecerá sin remedio. Pero es que dicha clase siempre ha sido el motor de la economía en España y en todos los países del mundo. Es la clase a la que pertenecen los autónomos, los auténticos generadores de empleo y de riqueza de un país.
Más no sólo los recortes son los únicos responsables del desastre. También lo es la gran corrupción existente en este país que permite al dinero evadirse a paraísos fiscales sin ningún tipo de problema dejando arruinada a la población con su huida y desterrando o encarcelando al juez que intenta evitarlo.
Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?
El hartazgo que deriva de la impotencia
siempre germina las revoluciones.
¡Cuidado! Mucha gente ya no tiene nada que perder en este país.
Y cada vez son más.
Y cuando la clase media se ve amenazada, como sucede ahora, comienza el descontento social, tan notorio ya en nuestro país. Para que lo entiendan ustedes, Sres. y Sras. dirigentes: La Historia siempre ha mostrado finales muy desagradable para estos casos. A dichos temibles finales, por si no lo recuerdan, convenimos en llamarlos "revoluciones". Y no sirven de nada las leyes mordazas, como la del Ministro Fernández, para contener y acallar el malestar general y evitar La Revolución. Muy al contrario, cuanto mayor sea la fuerza represiva, mayor es la revolucionaria. Siempre es así y siempre lo será porque, como bien sabemos los que hemos podido estudiar (algo ya complicado para las siguientes generaciones), a toda fuerza de acción le corresponde una de reacción de igual calibre.
Así que si desean ustedes seguir chupando del bote y disfrutar de sus privilegios van a tener que comenzar a repartir algo de las fortunas y el poder que están acumulando; van a tener, también, que aflojar la cuerda que nos atenaza para evitar que tanta tensión la rompa en dos mitades. Y créanme, de verdad: no va a ser agradable para ninguna de las dos partes que tiran de ella porque tanto la una como la otra terminarán mordiendo el polvo cuando ésta se parta.
No pueden ustedes prometer eternamente la recuperación económica o asegurar que ya se está produciendo cuando todos comprobamos en nuestras propias carnes que nunca llegará a nuestras casas porque los beneficios se los reparten únicamente entre ustedes y los reinvierten, también, sólo en sus propios affaires.
En su mano está evitar la desgracia. Y en la nuestra también si decidimos utilizar nuestro voto con sabiduría. Dijo Simon de Beauvoir que... "EL OPRESOR NO SERÍA TAN FUERTE SI NO TUVIERA CÓMPLICES ENTRE LOS PROPIOS OPRIMIDOS".
Quizás lo mejor sería empezar por deshacerse de unos cuantos tertulianos del régimen, esos rancios seres que tantos estragos causan entre las mentes más "facilitas" a cambio del dinero público que les mantiene a cuerpo de rey a pesar de pertenecer a medios de comunicación privados. Seguro que cuando llegue Mademoiselle Guillotine comenzará a repartir sus favores entre los selectos miembros de estos clubes de voceros mantenidos...
Salu2
Huang-ho
Y recuerda: SOMOS LO QUE VOTAMOS.

