(Nota preliminar: la semana pasada comencé a escribir una serie de post para otro blog con el objeto de recomendar una ruta xacobea a practicar en bicicleta. La inicié con una serie de apuntes históricos -os recomiendo que los repaseis aquí antes de continuar para la mejor comprensión el presente artículo- y lo hice con la intención de continuarla comentando la elección de la ruta más apropiada y así finalizar, en un último post, sugiriendo consejos y recomendando otros avatares. Pues bien: días después de la primera publicación nos quedamos perpejos cuando se nos comunica que el Códice Calixtino ha sido robado sin ningún tipo de problema. Aunque he comentado este hecho en el otro blog, he preferido desarrollarlo con matices diferentes en "Personas de Zoo", ¡je, je!...
El caso es que después del triste acontecimiento al que estamos asistiendo perplejos por tanto despropósito acumulado en bruto, muy bruto, me he visto obligado a sumergirme en una labor documental más propia de un detective en un intento por esclarecer unos hechos que claman al cielo)
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HISTORIA SOBRE LA INCOMPETENCIA: cuando la Iglesia se une a la política...
No, no se trata de una broma: apenas sí pude escribir algunas líneas la semana pasada sobre La Guía del Peregrino, nombre popular con el que se conoce el Codex Calixtinus, base de las Rutas Xacobeas, cuando me enteré que este irrepetible libro había sido robado; ya no podremos contemplarlo más en su lugar original de la Catedral de Santiago. De hecho, mi pretensión inicial era emigrar durante un fin de semana a Santiago de Compostela para tomar fotos con las que contemplar esta serie ya iniciada y substituir las que no son propias, aún a pesar de citar la autoría de las mismas. Pero tendré que posponer, no sé por cuánto tiempo, mi safari fotográfico.
Esperemos que este incunable de infinito valor histórico e incalculable estimación económica sea recuperado en breve y en el mejor de los estados. Se trata, sobre todo, de devolver a los gallegos su propia identidad iniciada de algún modo en la mejor versión conservada del Liber Sancti Jacobi.
El Códice Calixtino (autor: el Correo Gallego)
Pero lo que más me ha sorprendido en este entramado sórdido han sido las declaraciones de unos y otros y la exención de responsabilidades generalizadas a pesar del cúmulo de errores atesorado por sus custodios. Se atribuye al hecho de la falta de ingresos la escasa o casi nula protección con que se atesoraba el Códice. No es esta, precisamente, una iglesia pobre; de hecho, recibe numerosas aportaciones económicas públicas y privadas. Sé que mantener una catedral es casi imposible en nuestros días pero debiéramos manejar mejor nuestros presupuestos y orientarlos hacia la conservación de lo más preciado. Además, si tan acuciados se veían los religiosos, estoy convencido que de haber reclamado ayuda para la protección de tan especial patrimonio no hubiera caído en saco roto.
Lo que no es de recibo es que un libro depositado en una sala de acceso restringido custodiada por tres guardianes poco disuasores (el propio Deán de la Catedral, un especialista en historial medieval y otro en historia moderna), dos llaves, cinco cámaras de seguridad y un completo sistema de alarmas, incluyendo las de incendio, haya servido para que robaran el libro si ningún tipo de forcejeo y sin necesidad de reventar ni una sóla cerradura. Todos los sistemas estaban desconectados, incluyendo las cámaras que enfocaban directamente la sala, por lo que la Policía, a pesar del empeño que están poniendo en visionar vídeos, difícilmente jamás podrá saber de quién se trata. Quien haya sido entró "como Pedro por su casa" -y nunca mejor dicho-. Por eso también será difícil que la Policía científica encuentre un rastro genético fuera de lo normal; una pista que seguir.
El Deán de la Catedral de Santiago poco antes del robo (Agencia Efe). En una empresa privada seguro que su incompetencia ya habría dado con sus huesos en la calle pero, Sancho, con la Iglesia hemos topado.
Declaraciones tan obvias como las del Deán de Santiago, José María Díaz, que asegura “quien se lo llevó sabía de qué se trataba y cómo llegar a él”, o las del Delegado de la Xunta quien asegura que "...lo único cierto es que el Códice no está", dan mucho que pensar en torno a qué personas permitimos salvaguardar un patrimonio que ya es de toda la humanidad. Seguro que nadie dimite... ¡Sobrados vamos con ellos!
Pero es que nadie sabe a ciencia cierta cuándo fue robado. Sucedió que el martes pasado uno de los expertos en historia descubrió que el libro ya no estaba cuando el mencionado colaborador pasó a la sala donde se custodiaba, supongo que con intenciones de proceder a su estudio.
De lo que sí estoy convencido es que ninguna cabeza caerá de entre los responsables religiosos y civiles. Y arremeto también contra nuestros dilectos dirigentes porque a la Xunta ya le vale permitir que los gallegos pierdan de esta forma una de las fuentes más importantes de su riqueza cultural. Claro que..., para tranquilizarnos a todos, salió al paso el Presidente Feijóo con declaraciones poco afortunadas del estilo de: "...aunque pasen generaciones, se recuperará". ¡Menudo consuelo saber que podemos morir de viejos antes de volver a verlo!
Núñez Feijóo. Me pregunto que críticas hubiera desgranado él si otro hubiera sido el Presidente de la Xunta, otro que no fuera de su partido político. ¿Cuántas dimisiones habría exigido? Seguro que hasta la de Rubalcaba... Tampoco veo a sus compañeros de partido exigirle la más mínima responsabilidad por el asunto. También les pregunto a ellos que campaña habrían organizado en caso de no haber sido los suyos quienes ocupasen el poder.
¡Sí: me estoy quejando! Y lo hago muy amargamente. Me quejo de la incompetencia y de la desidia, y de que ambas no pasen factura a nadie, sobre todo en este país en el que si pides limosna te pueden encerrar pero si especulas y mientes, seguro te encumbran. Desde luego, si yo fuera el ladrón me estaría partiendo de risa.
Menos mal que va a resultar casi imposible colocar esta magnífica obra en el mercado negro dado su infinito valor económico. Lo que espero es que no se trate de un robo de encargo con destinatario ya pactado porque, en ese caso, recuperarla sería un milagro tanto como lograr que las personas inteligentes ocupen los cargos en los que se toman las decisiones.
Salu2
Huang-ho


