ESCRIBO, LUEGO TENGO DEDITOS Y, AL MENOS, UNA NEURONA

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lunes, 22 de marzo de 2010

HOY ME SIENTO BIEN (COMPRESAS SIN ALAS)

Para comenzar, y sin que sirva de precedente, hoy voy a ser egoísta. Quiero dedicar este post a mis queridos Doce del Patíbulo y a las oficiales al mando que me ayudan a seguir intentando cruzar el Rubicón con éxito creciente semana a semana y ya, mes tras mes.

¡Este soy yo! Liviano como una nube inodora, como una compresa etérea en pos del pubis perfecto de los cursis anuncios de empapadores-de-diseño-para-niñas-bien. ¡Llévalas si quieres ser una niña-bien! Las del montón, las mujeres de verdad, parece que no saben disfrutarlas o, mejor aún, no tienen por qué hacerlo.

(Los granos que recubren mi piel son postizos, de verdad de la buena, que me gusta el disfraz más que el Jabugo; el resto del género,  para bien o para mal, es culpa de la genética... Siempre es culpa de la genética, no del maltrato masoquista al que mi cuerpo es sometido por mi tonto corazón temporada tras temporada de longanizas sentimentales. Que no os habeis enterado: que la culpa siempre es externa, ajena a las acciones propias, a la insana engañiza del bobo-de-baba.)

Y de vuelta a mis labores, a mis ajetreos noctámbulos, los que permite el desahogo de una casa en paz, cercana al Nirvana de El hombre que vendió al mundo, vuelvo a la carga, con mis armas: mi memoria y mis vivencias, tratando de luchar en serio contra los sentimientos ingratos que estrangulan con ferocidad canina para reconvertirlos en vida sana, para mí y para los que me rodean... ¡Para todos! Para todos sin excepciones. Para todos...

Hoy he sido egoísta: hoy he sido yo, yo mismo, el que tiene problemas y los resuelve o, al menos, el que está en el camino de lograrlo; ese que tiende puentes hacia el invisible, el lugar de lo desconocido, de la felicidad. Hoy, sólo tú, tu que andas por estas mismas sendas del logro cabal pero interno al tiempo, sólo tú habrás conseguido comprenderme. ¡Y somos legión! Al menos, eso espero... Eso espero de mí.

Salu2
Huang-ho

(No, no me he vuelto loco: hoy, por fin, la locura de antaño me ha dicho que la abandone, que ya no quiere saber más de mí. Hoy, valiente, he agarrado mi vida por las riendas del destino no escrito para dirigirla donde quiero. Hoy, pues, me siento bien. Mis compresas ya no tienen alas, ¡ni falta que hace!)



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