ADOLF HITLER, paseando de la mano del P.P. por Barcelona.
Y el pie de la imagen fue este: "Después de su paseo triunfal por Francia junto a Shark-Pozi, Adolf Hitler ha decido acompañar en su periplo racista a los dirigentes del PP para ver si podía echarles una mano con esto de la limpieza étnica de gitanos rumanos. No niego el conflicto, desde luego. Es imposible evitar el conflicto cuando te acuestas en una cama fría con el estómago vacío; cuando ves que tus hijos, los que llevan tres días sin tragar algo caliente, tienen la mirada perdida porque su futuro no va más allá de los límites del campamento embarrado; cuando las ratas son y serán tu mejor compañia hasta el día que decidan comer tu carne porque escasea incluso la basura."
Pero, desgraciadamente, acciones como esta no son algo aislado en este mundo y en nuestros días. Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde la muerte del temible dictador y aún muchos millones de seres humanos estén dispuestos a seguir sus pasos sino en su totalidad, sí en parte y de forma más o menos intensa.
Son tiempos estos en los que las grandes fortunas afloran desde la especulación salvaje, como el estraperlismo de nuestra guerra más cruenta, méritos creados con la sangre y la vida del ciudadano medio. No es extraño, pues, contemplar una huelga general a nivel de la Unión Europea, como no lo es saber de piquetes violentos y empresarios tiranos; ambos socaban el derecho del europeo de a pie a decidir por sí mismo.
No sé, no sé... Parece que todo ha de ser tamizado por el pasapuré de la violencia, unas veces rojo, otras azul pero casi siempre morado, como el rastro de golpes sobre la piel. Y si no me creen, prueben a mezclar ambos colores.
Salu2
Huang-ho
