En este país todavía hay cosas que funcionan. En eso estamos todos de acuerdo aunque no se trate de cosas, de objetos, sino de escapes del alma.
Me explico...
La selección española de baloncesto es brutal y así lo acreditan sus actuaciones; la de fútbol, no digamos: no permite que crezca la hierba por donde pisan las botas de sus componentes. ¿Y el tenis? ¿Qué me decís del tenis español? Arrasamos en la Copa Davis y Nadal, aunque lejos de lo que fue, no para de darnos alegrías. ¿Y la Natación Sincronizada, la Gimnasia Rítmica y los tantos otros deportes?
De hecho vivimos el Siglo de Oro del deporte español. Y no niego la realidad deportiva como tampoco rechazo que a veces, sólo a veces, me erotize en cierto modo.
Pero es que tengo muy mala suerte, ¡de verdad!: el fútbol ya me aburre; el baloncesto, me disipa; el tenis me vuelve estrábico; etc. Pero lo que peor llevo es el boxeo. No soporto ver cómo se pegan algunos entre sí, que permitan a sus encías sangrar mientras sus dientes se van a paseo sólo por obtener el título de campeón del mundo mundial. Es por eso que he dejado de ver los debates parlamentarios en la tele... Lo cierto es que no veo televisión ni de risa porque está siempre plagada de políticos.
Bshitos
Huang-ho
