ESCRIBO, LUEGO TENGO DEDITOS Y, AL MENOS, UNA NEURONA

.

Contador de visitas

contador de visitas

jueves, 27 de mayo de 2010

COSAS DE HADA, MI HIJA

Se llama Hada, es cierto. Se nos ocurrió darle este nombre después de haber leído unas cuantas listas bajadas de Internet. Fue casi mágico el hecho de haber coincidido a la primera, sin necesidad de seguir consultando otros listados. Mi mujer y yo no nos equivocamos: Hada proviene realmente de un mundo increíble donde la imaginación infantil lo devora todo. Por supuesto que todos los padres pensaran lo mismo de sus hijos pero..., ¡mi hija es más que las de los demás, je, je!

Ya ha cumplido tres años y todavía continúa en posesión de una lengua de trapo que le imprime más encanto, si cabe. Las jotas se le hacen imposibles de pronunciar por lo que "Bob Esponja" se bautiza de nuevo como "O-e-on-a". Y su abecedario está muy próximo al "ta, te, ti, to, tu". Escuchar "teno fío" en mi casa es lo más normal del mundo después de la ducha.

Posée, por supuesto, esa lógica aplastante, fuera de toda norma escrita, que caracteriza a los niños, sobre todo a los más pequeños. Como muestra, sirva un botón: hoy hemos encontrado una cría de mirlo muerta sobre el cesped del parque. Su alarma era tal que he procurado engañarla. Le dije que estaba dormida, simplemente. Ella pensó en voz alta que sus padres vendrían a recogerla más tarde porque allí no podía pasar la noche y menos sóla. Pero después de darle mil vueltas al asunto, me increpó de la siguiente forma: -"¡Papá, papá! ¡Venga, vamos a despertarla que las hormigas van a comérsela!"

Una hora antes, había puesto todo su empeño en conseguir abrir una bolsa de chuches por primera vez en su vida sin ayuda. Y esta vez si que lo consiguió. Por eso, nada más lograrlo, exclamó: -"¡Ya soy mayor, papá!"

Hada tiene la costumbre de ver alguna serie de dibujos animados mientras la preparo el desayuno. Lo hace sentada en un sofá, frente al televisor, arropada por una manta. Pero hoy su manta preferida, una en la que aparecen reproducidos Shrek y Fiona había sido requisada por nuestra pequeña perra, por lo que decidí usar una prenda mía de vestir para protegerla del frío de la mañana. El caso es que mi rebeca terminaba una y otra vez sobre el suelo del salón. Decidí, entonces, vestirla con ella para evitar tener que recogerla constantemente. Podeis imaginar la facha que tenía la niña con aquella ropa para ella gigantesca. Y fue entonces, al intentar recoger las mangas para que sus manitas pudieran asomar al final de ellas, cuando me dijo: -"No papá, no lo hagas. Es de mi talla". 

Mañana continuará esta saga surrealista. Además, iré agregando anécdotas no sólo suyas sino, también, de los seres bajitos que la rodean.

Salu2
Huang-ho

0 comentarios:

PON UNA VELA NEGRA

PERSONAS DE ZOO en diapositivas