Cosas que me ponen de los nervios y me revientan las tripas
Hace ya unas cuantas entradas que no consigo entretenerme con mis queridos políticos. ¡Es lógico! Poco a poco voy abandonando la faena de mantener gratis en mis neuronas a quien no se lo merece. Unos, por haberse mostrado incapaces, por haber negado La Mayor cuando el farol no era tal; otros, por haberse regodeado en una burbuja que nos ha explotado a todos en la cara, siempre con la pretensión de volver gobernar sin saber muy bien para qué; a la minoría, tan amplia, por nadar y guardar la ropa aunque después del famoso e histórico Debate de Recortes alguna concesión hicieron mediante abstenciones... ¡Para qué mojarse más!
Pero a casi todos ellos por haberse corrompido de una forma u otra, incluso estirando su mandato en cualquier administración para seguir llenando la cesta de la compra en "El Palacio del Gourmet" en lugar de hacerlo en el "Papefour del Arruinata", como la mayor parte de los españolitos.
¡No se preocupen, profesionales de la política! Nosotros saldremos adelante sin sus sabios consejos gritados en el patio de colegio que es ya El Congreso de los Diputados. Seguiremos generando riqueza para que ustedes puedan seguir a lo suyo.
Duerman tranquilos, señorías, que nuestros impuestos, ya desorbitados, pagarán sus berlinas, sus segundas viviendas y, por encima de todo, sus egos purulentos.
A todos y a todas los/las Excelentísimos/as Señores/as, les recomiendo que vean el lamentable espectáculo que dieron en el debate parlamentario al que hice mención más arriba... ¡Ah, no! No pienso hacerles el trabajo colocando aquí un enlace directo a sus miserias. Les ruego que "hagan sus deberes" por una vez. Y disculpen mis lectores por haber usado una de las frases preferidas por los políticos de la oposición. ¡¡A ver si se aplican todos el cuento, "seoritos"!
Saluditos
Huang-hi-toh

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