A Dios rogando y con el mazo dando
Después de la visita del Papa a España a uno se le ha quedado grabadas ciertas imágenes que no debieran repetirse.
Sobre todo recuerdo aquellas pobres monjas limpiando lo que un hombre, Benedicto, manchó: fue la única intervención femenina en público que pudimos contemplar en su peregrinar. ¡Qué no habrán limpiado las pobres monjitas fuera de las cámaras.
Luego, me ha parecido de mala educación criticar al anfitrión. No se puede reprochar a los españoles que no pasen por el aro del catocilismo después de haberle pagado, a él y a su inmensa corte, viajes de ida y vuelta con estancia de lujo incluida, máxime considerando que muchos cristianos pasan hambre en nuestro país. Sinceramente, Benedicto: si no consigues hacer amistades nuevas es porque tu Iglesia no hace nada por la labor. Muy al contrario, parece querer hacerse odiar con bastantes actuaciones negativas.
Salu2
Huang-ho

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