Gracias a mi querido colaborador, Rantanplán, he podido tener acceso a un artículo publicado en "elmundo.es" sobre el proyecto artístico de la fotógrafa Sally Davies. ¡A ver!: no os vayais a creer que se trata de algo prodigioso o, simplemente, gigantesco. ¡No, no! No van por ahí los tiros...
Gracias a la afición de un amigo suyo por las hamburguesas, pasión compartida con la mayor parte de los norteamericanos, Sally decidió llevarse una hamburguesa y unas patatas fritas a casa para fotografiarlas lentamente y así poder demostrar al mundo la porquería de alimento que constituía esa mezcla letal. ¡Pues bien: 146 días después la carne y las patatas siguen incorruptas! "The Happy Meal Project" se ha convertido en todo un hecho mediático que ha alzado a esta mujer a una popularidad insospechada. Y es que nunca sabes cómo ni cuando te va a llegar la fama, si es que te llega alguna vez aunque, parece ser, todos tenemos nuestro minuto de gloria en esta vida.
Y ya que estamos, yo me voy a proporner a hacer un leve repaso por las excelencias de la comida basura por si a alguien le ha quedado alguna duda al respecto de la incompatibilidad con la salud. Sirva para ilustrar el tema este fotomontaje que he realizado con una fotografía de una persona inmensamente humana que me he encontrado por la Red:
Seguro que después de muerta seguirá más o menos con el mismo aspecto. Tanto conservante ingerido es lo que tiene: momifica la carne.
Para empezar diré que la composición de la carne aunque ha ido siendo menos penosa con el transcurrir del tiempo y las multas interpuestas por los departamentos de Sanidad y Mal Gusto, sigue dejando mucho que desear. Tan sólo una pequeña parte es de carne de vacuno; el resto, cerdo (no magro ni de calidad), uñas y cartílagos animales, etc... Todo grasas saturadas y trans que le dan un sabor fantástica. Luego está el tema de los conservantes, colorantes, estabilizadores y tantos productos químicos más que van dejando residuos en nuestro cuerpo.
El pan..., ¡je, je, el pan! El pan de molde es el medio más absorvente para las grasas que existe aparte de aportar ya de por sí unas cuantas dosis de colesterol. Si además añades al conjunto, bacon, queso o cualquier otra barbaridad grasienta más, la espicharas en breve, muchachote.
¿Que luego vas y lo riegas todo con Ketchup y/o Mahonesa y/o Mostaza? No te preocupes: reventadito te verás. Las salsas son un problema añadido a la hora de retener líquidos y absorver grasas. Aunque el Ketchup es bajo en calorías, su contenido en azúcar y elementos artificiales hacen de él un magnifico contenedor de grasas saturadas y trans. La Mahonesa, por muy ligera que sea, es pura grasa en sí y ofrece los mismos problemas que la salsa anterior. La Mostaza, además de poseer semejantes cualidades matarifes, es bastante indigesta aunque las otras dos no se queden a la zaga en este sentido.
Luego la sal añadida a todo, especialmente a la carne y a las patatas fritas, harán que tu tensión se vean en un serio compromiso tarde o temprano.
En resumen se calcula que una hamburguesa normalita puede aportar a tu dieta unas 2.500 calorías; que las patatas fritas lo harán en cantidades de 600 a 700 calorías; y que si echas mano de salsas y añadidos extras, estarás a un paso de la tumba de los tragalotodo.
Pero parece ser, visto el estudio fotográfico de Sally, cuando mueras, que lo harás pronto con esta dieta de zampabollos, quedarás momificado para el resto de tus días de ultratumba.
Los egipcios debieron comer muchas hamburguesas dado el excelente estado de conservación de sus momias.
Salu2
Huang-ho


2 comentarios:
El secreto que guardaran para mantenerse incorruptas ,ya se cual es el secreto es que están embalsamadas de pitracos ,conservantes colorantes y grasas.
Un abrazo de MA y mil gracia por comentar mi post.
Yo creo que incluyen Naftalina en la receta para evitar que se apolillen, je, je...
Salu2 y gracias a tí.
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