En todos los medios de comunicación (¡bueno, en casi todos, que algunos se ajustan a decálogo como lapas en quilla!) ya es habitual ver o escuchar (o ambas cosas) cabeceras completas dedicadas al desvío de fondos habitualmente originado en el pelotazo inmobiliario que impregnó los negocios de este país en la última década. ¡Y así nos va entre políticos, constructores y banqueros! ¡Pero de todas las nacionalidades!
Don Gil y Gil. ¡Este sí que sabía bien cómo meter mano en todos los botes!
¡En fin! Esperemos que la tendencia sea la correcta: que pongamos entre todos los medios para que esto no vuelva a suceder en tan gran escala porque, al final, los que pagamos los platos rotos siempre somos los mismos.
Salu2
Huang-ho

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