Prometo no volver a fallaros, queridos míos, y estar siempre presente en vuestros sueños blogeros más ... ¡Si es que ya hablo como un político engreído!
Bueno, ya conoceis todos lo que me ha apartado momentaneamente de mis labores diarias: me acarició con ternura una serie de animación y me fuí con ella a vivir un loco romance, una historia de pasión a prueba de holocaustos mentales. Sigo con esa querida cibernética que voy modelando poco a poco como un poseído Dr. Moreau. No quiero que penseis que la he abandonado a la primera de cambio; esta media naranja mía ya es la niña de mis ojos.
Pero necesito volver a comulgar de forma espontánea con el respetable, sin más vigilancia que la naturalidad alterada implícita en el hecho de transnochar y divagar sobre el sexo de los Ángeles y de los angelinos humanos.
Redescubrir la sed de cerebros (los vuestros) me hace intentarlo todo con la mejor de las sonrisas. Simple, llana, sincera y, sobre todo, emotiva:
Lo cierto es que no me parezco un ápice a este "ministrable" ser que ha parido mi famosa y única neurona en colaboración con Hacienda, la de todos. Pero no me importaría tener su carisma, su savoir-faire de contable vocacional...
Salu2
Huang-ho

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