ESCRIBO, LUEGO TENGO DEDITOS Y, AL MENOS, UNA NEURONA

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sábado, 8 de mayo de 2010

HISTORIAS REALES DE FANTASMAS - TRUE TALES OF GHOSTS (2)

(Viene de la primera parte)


¡¡FANTASMAS!! - GHOSTS!!



- "¿No te extraña que se llame como yo?"

- "¿Por qué? Parece que tu padre echaba de menos su hogar y decidió llevárselo consigo a Madrid", respondió él.

- "¡Bueno, qué más dá! Al fin y al cabo voy a conocer de una vez por todas el lugar donde nació-, comentó entre curiosa y asustada. Y prosiguió: -"El problema real va a ser lograr avisar a tus padres. Nos esperan esta misma noche y..."

-"¡No te preocupes! Hace ya unos cuantos años que estas aldeas también disponen de línea telefónica", aclaró Deunoro para tranquilizarla. -"¿No recuerdas esos anuncios de Telefónica? ¡Sí, mujer, sí! Aquellos que mostraban unas casas semidestruídas antes de la llegada del teléfono y exageradamente prósperas después de su instalación."

- "!Ah, sí, ya me acuerdo!", respondió sin inmutarse.

Al cabo de unos minutos luchando contra la ira de Dios en forma de carretera arcillosa saturada de agua pudieron plantarse frente a un caserío de poderosas dimensiones. Apenas se podía ver más allá de un par de metros por delante del vehículo por lo que decidieron pedir cobijo a quien fuera que viviera allí. Sólo cincuentra metros, más o menos, les separaba de un merecido descanso.

- "Quédate tú con la niña. Voy yo a preguntar si quieren aguantar una familia ruidosa por una noche", dijo Deunoro mientras contemplaba con ternura a su hija que dormida en los asientos traseros parecía ajena a la pequeña aventura que estaban viviendo.

En unos instantes se encontró corriendo sin protección alguna entre la maraña que formaba la luz del coche cuando se mezclaba con la nerviosa lluvia. Con esfuerzo logró romper la barrera de un viento que se estrellaba una y otra vez contra su cara en un malsano intento por aplastar su voluntad. Por eso aceptó con alegría que la puerta de la casona se abriera para regurgitar fuera de ella a una anciana envuelta en la neblina temblorosa del contraluz.

- "¡Venga, vamos! !Dése prisa que se va a empapar!"-, le animó la mujer al tiempo que sujetaba con esfuerzo un paraguas escapado de un cuento de Dickens.

 - "¡No se puede imaginar como se lo agradezco!-, gritó Deunoro jadeante entre el estruendo generado por los truenos que ya se mostraban absolutamente descontrolados. -"Tengo a mi familia ahí fuera, en el coche y..."

- "No se preocupe por nada", -le interrumpió amablemente con la intención de suministrarle unas buenas dosis de tranquilidad. -"Les vimos detenerse en el prado y mi marido salió enseguida con la furgoneta en su busca pensando que pudieran haber tenido algún percance. Enseguida traerá a sus mujeres."

- "Tengo la sensación de haber llegado al paraíso, ¿sabe?"

Ella tan sólo emitió unas tímidas risas a modo de agradecimiento, dejando que sus ojos cerrados hicieran el resto. Pero algo inquietaba a Deunoro: cómo había podido saber esta buena señora quién ocupaba el coche desde tanta distancia y en una noche como aquella...

- "No se preocupe, no soy adivina"-, trató de contestar de forma sorprendente las preguntas que se hacía Deunoro. -"Sus gestos me han revelado esa estupefacción que le han causado mis palabras... Es que las acabo de ver llegar con el abuelo. Ellas están ahí detrás. ¡Dése la vuelta y mire!".

Resultaba imposible no haber escuchado llegar la destartalada camioneta que impulsada por un ruidoso motor espantaba a los demonios que cabalgan a lomos de los rayos incluso al ralentí. Pero allí estaban las chicas, sonrientes y divertidas con una situación que a él comenzaba a confundirle.

- "Vamos todos dentro, ¡por  favor!"-, rogó el anciano con el cariño propio de un padre. -"Sería triste que enfermáramos todos. ¡Tendrían que cuidarnos las vacas y las gallinas, je, je!"

Salu2
Huang-ho

2 comentarios:

Unknown dijo...

Vas camino de algo inquietante...

Unknown dijo...

No te puedes imaginar...

Salu2
Huang-ho

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