Y voy al taller del concesionario oficial y me dicen que por hacerlo me cobran 150€ del ala y me quedo sin coche un día. Lo intento, lógicamente, en el taller de mi barrio y los listos me sueltan una perla más: 90 €uracos por quince minutos de trabajo. Acabo en el hipermercado de turno, desesperado, y me dicen que me pueden vender el aceite, de mejor calidad que en los lugares antes citados, por sólo 15 €urines y encima la mano de obra me la ponen gratis. Y no digo que no, ¡claro!
¡¡Señores!! ¿En qué estamos pensando? Que mi coche no es una nave espacial y no necesita que se le engrasen los Phasers Positrónicos Evanescentes. Que, repito, mi utilitario no se reconvierte en el Enterprise cada vez que pasa por sus talleres. Que lo veis como si en lugar de chapa la carrocería se hubiera elaborado con el más puro de los oros.
¡Que no, que no! Que si veis mi coche así de lujoso, como la nave de la imagen, las grandes superficies terminarán por enamorar a mi coche.
Salu2
Huang-ho

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