(Aunque esta es la sección dedicada al "Viernes de Posesión Infernal", desde su nacimiento se está convirtiendo en una extraña costumbre publicarla los Sábados. No me preguntéis por qué... Será que mi reino no es de este mundo.)
Resulta curioso, cuando no extraño, que en estos tiempos de crisis económica y cambio climático algunos aún tengamos ganas de hablar de aquel terrible asunto de la invasión que sufrió un país, Irak, por parte de un grupúsculo de países occidentales que decidieron hacerse con el petróleo iraquí y el posicionamiento estratégico político-religioso ("paremos al musulmán", que decían los Neocon) basándose en falsas pruebas argumentales en torno a la posible fabricación de armas de destrucción masiva organizada por Saddam Hussein y en la amenaza que suponía para Israel.
Resulta curioso, cuando no extraño, que en estos tiempos de crisis económica y cambio climático algunos aún tengamos ganas de hablar de aquel terrible asunto de la invasión que sufrió un país, Irak, por parte de un grupúsculo de países occidentales que decidieron hacerse con el petróleo iraquí y el posicionamiento estratégico político-religioso ("paremos al musulmán", que decían los Neocon) basándose en falsas pruebas argumentales en torno a la posible fabricación de armas de destrucción masiva organizada por Saddam Hussein y en la amenaza que suponía para Israel.
Saddam, antes de la Madre-de-todas-las-guerras y después,
en su encierro carcelario en el que adoptó un look a lo Cat Stevens.
Vale que el maldito persa, junto con los tiranos de sus hijos, merecieran un trato semejante al que inflingieran a sus súbditos. Pero estas iniciativas deben partir desde el pueblo mismo. Ayudar a los iraquíes a conseguirlo hubiero debido ser la meta de los países del bando de los buenos. El intervencionismo externo siempre se ha mostrado como la peor de las soluciones proque se convierte sin remedio en una complicación añadida. Y si no, que se lo digan a los supervivientes que aún no saben cuando van a ser víctimas de un antentado, del siguiente atentado. La guerra ha libanizado la zona y permitido abonar el terreno de los fanáticos talibán.
También para Bin Laden la destrucción significa un negocio muy,
pero que muy lucrativo.
Antes del conflicto, la industria armamentística norteamericana se hundía irremisiblemente tras el protagonismo perdido con la caída del Muro de Berlín, con el fin de la guerra fría. Supuso un gran espaldarazo a un sector que amenazaba con la quiebra. Ademá, el petróleo del desierto suponía el mejor de los alicientes a la hora de sumarse al lanzamiento de fuegos artificiales junto a Bush. Por otro lado frenar la masiva expansión de los musulmanes, como mencioné más arriba, no tenía precio.
Además, la reconstrucción de Irak y los gigantescos beneficios que podría generar al país invasor fue el premio que George Bush Jr. prometió a los que le acompañaran en esta locura monetaria, política y religiosa. España llegó a perder su oportunidad en este sentido puesto que Aznar se cayó del carro de heno tras la celebración de elecciones generales en España y Zapatero, su substituto, ordenó que regresaran las tropas a casa. Así que las empresas de Dick Cheney, Vicepresidente de los EEUU en aquel entonces, "se vieron obligadas" a encargarse del mayor trozo del pastel de la reconstrucción.
Además, la reconstrucción de Irak y los gigantescos beneficios que podría generar al país invasor fue el premio que George Bush Jr. prometió a los que le acompañaran en esta locura monetaria, política y religiosa. España llegó a perder su oportunidad en este sentido puesto que Aznar se cayó del carro de heno tras la celebración de elecciones generales en España y Zapatero, su substituto, ordenó que regresaran las tropas a casa. Así que las empresas de Dick Cheney, Vicepresidente de los EEUU en aquel entonces, "se vieron obligadas" a encargarse del mayor trozo del pastel de la reconstrucción.
Dick Cheney, más conocido como El Príncipe de las Tinieblas
Ahora que la opinión pública internacional y en especial, la americana, se muestra alarmada por tanto engaño y tanta muerte, hecho este que unido a la crisis económica que nos asola, da como resultado que sea caro a todos los niveles continuar manteniendo tropas en territorio iraquí en virtud de las decisiones que se tomaran en la reunión de las Azores haciendo oídos sordos a la negativa rotunda de la O.N.U., ahora que todos los países que aún permanecen allí han anunciado su retirada total y definitiva, yo me pregunto qué a pasar y si alguno de los implicados va entonar el "culpa mía".
Lo que pueda suceder después de la retirada ya no parece importar a nadie. Dejamos atrás, pues, un país desolado, reducido a cenizas, donde excasean alimentos, medicinas, ropa, agua y cualquier elemento de primera necesidad; donde la gente atenta bajo mando talibán por unas barras de pan a cambio de arriesgar la vida al intentar acabar con la de otros; donde los niños se propinan puñetazos los unos a los otros en clara disputa por las migajas que caen de los bocatas que muerden los soldados de la O.N.U.
Kofi Anan, Secretario General de la O.N.U. en aquel entonces, aseguró que la Invasión de Irak era a todas luces ilegal.
Lo que pueda suceder después de la retirada ya no parece importar a nadie. Dejamos atrás, pues, un país desolado, reducido a cenizas, donde excasean alimentos, medicinas, ropa, agua y cualquier elemento de primera necesidad; donde la gente atenta bajo mando talibán por unas barras de pan a cambio de arriesgar la vida al intentar acabar con la de otros; donde los niños se propinan puñetazos los unos a los otros en clara disputa por las migajas que caen de los bocatas que muerden los soldados de la O.N.U.
Dejamos, en resumidas cuentas, un remanso de odio contra todo lo occidental que se traducirá, sin duda, en futuros atentados, en futuras muertes que llevarán el dolor a los familiares y amigos de muertos y lisiados, países completos que lloraran la rabia de la muerte violenta.
Pero, a pesar de toda esta basura, aún hay dirigentes que no muestran arrepentimiento por haber mentido al mundo para conseguir el triste espectáculo que la televisión nos brinda a diario: miembros amputados y esparcidos por doquier, tripas estrelladas contra los muros de las casas colindantes a las múltiples y contínuas explosiones... Y dolor, mucho dolor bañado todo por una hambruna generalizada que extiende los pensamientos más radicales y asesinos a velocidades de Ferrari.
Analizemos, homenaje merecido, a los principales protagonistas: George Bush Jr., que ya no quiere ni aparecer en público tras el desfalco electoral aunque Obama le haya obligado a prestar su ayuda a Haití. El ex-presidente, poco valiente él, deja que comparezcan Rumsfeld y Cheney para afirmar sus posturas belicistas a quien se lo pregunte;
Donald Rumsfeld, siempre preparado para la ocasión.
Extraña alianza aunque sea con buenos fines.
Tony Blair, que ya se encuentra en medio del ojo del huracán que supone la comisión parlamentaria inglesa que investiga la invasión. Aún así dice no arrepentirse y que lo hecho era necesario;
Qué aguerrido se mostraba Tony Blair
tras haber comprometido su apoyo a Bush por escrito.
Mención especial merece José María Aznar, de rositas, como siempre. Como es lógico en él. Poco ha tenido que sufrir por sus actos pasados, incluso por amparar bajo su gobierno una burbuja inmobiliaria que ahora nos ha estallado en las manos con mayor virulencia de la esperada y que ha destruído más vidas que la guerra.
Aquella vez, por su apoyo absoluto a Bush y por las trágicas consecuencias que vivimos en forma de atentado terrorista en Madrid, venganza extrema en virtud del citado apoyo, logró que su fotografía fuera reconocida por todo el planeta. ¡Vaya precio que tuvo que pagar el mundo a cambio de su fama! Lo más lamentable es que hace tan sólo unos días se atrevió a intervenir como invitado estelar en los Desayunos de la Uno donde manifestó no arrepentirse de los pasos dados y estar dispuesto a repetir aquella barbarie a pesar de estar en posesión de todos una seri de datos que confirman el gran fiasco en el que nos sumergieron para cambiar sangre por petróleo, sangre por religión.

El premio a su esfuerzo: profesor y conferenciante en los Eh!Eh!Uh!Uh!
y un nuevo y atractivo look que últimamente va perdiendo con la edad.
A todos ellos y a sus acólitos, portavoces del horror, quiero dedicarles el mayor corte de mangas que puedan imaginarse y un expreso deseo de que sufran en sus propias carnes tanto mal como hicieron. ¡A tomar viento, señores!
Saluditos tiernos
Huang-ho
En sus tiempos se hacían las cosas de otro modo...

El premio a su esfuerzo: profesor y conferenciante en los Eh!Eh!Uh!Uh!
y un nuevo y atractivo look que últimamente va perdiendo con la edad.
A todos ellos y a sus acólitos, portavoces del horror, quiero dedicarles el mayor corte de mangas que puedan imaginarse y un expreso deseo de que sufran en sus propias carnes tanto mal como hicieron. ¡A tomar viento, señores!
Saluditos tiernos
Huang-ho








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