Autónomo en el limbo del paro, que en España (¡pásmesen ustedes!) no tienen derecho a una prestación por desempleo a pesar de haber pagado aún más que el resto de trabajadores a la Seguridad Social y a la Hacienda Pública.
Hay días terribles, en los que te sientes sólo, muy sólo, especialmente cuando no tienes trabajo y el dinero se acaba pese a las generosas ayudas que recibes de tus allegados. Esos días en que los acreedores llaman a tu puerta, los mismos que te han estafado, los mismos que amparados por la ley te han llevado a la ruina de forma legal y que ahora, protegidos bajo una legislación dictada a su medida, se sienten en posesión de la verdad y de tus bienes, de los presentes y de los futuros. Aunque la trampa ha sido clara, siempre estarás bajo su yugo porque así es La Ley: la ley de golfos y maleantes que acaparaban (y todavía lo hacen) los distintos poderes. Veremos si prospera mi demanda por estafa aunque, a Dios gracias, va por buen camino.
Se me ocurrió -¡tonto de mí!- intentar crear empleo en la misma época en que el reinado de Satán tocaba a su fin aunque todavía las heridas sufridas no le han matado del todo.
Liderados por los anteriormente conocidos gurús de las finanzas y ahora pobrecitos ricos (esos golfos de quien tantas veces hablo en público con demasiada cortesía, esos bobos anímicos que prometían pagos serviles a cambio de servicios miserables y que adoraban la riqueza fácil), los hombres de bien intentamos crear riqueza limpia bajo sus auspicios. Pero los animales de bellota que hemos convenido en llamar banqueros, empresarios y políticos corruptos, pensaron que sería mejor sacar cinco que tres, luego siete que cinco para finalizar en veinte que dos. ¡Total, no se notaría mucho! Además, si alguien se quedaba por el camino, estaban seguros que nadie rezaría sobre su cadáver marchito, que no se les podría exigir responsabilidades ante la fuerza de su blindaje legal. Y por eso llegó La Crisis.
Así pues, comenzaron a rebosar nuestras carreteras los BMW, los Mercedes y la gran variedad de superdeportivos ofensivos, hecho que obligó a sus propietarios a crear algún que otro club de gentelmen drivers para exigir límites de velocidad diferentes y carriles exclusivos al objeto de que nadie pudiera obstaculizar su paso.
Y yo que me las prometía muy felices... ¡Juas, juas!
Pero me he desviado un poquito del tema recogido en el título de este post. Así pues, os contaré como transcurre el día de un autónomo en paro:
01.- Te levantas incluso antes que cuando llevabas un negocio pues has de redoblar tus esfuerzos;
02.- Apañas a tus hijos para ir al cole y, cuando terminas, te metes unas sesiones interminables de ordenador y llamadas telefónicas que te puedan proporcionar un contacto laboral;
03.- Atiendes alguna que otra demanda, audiencias, juicios y al cartero que viene con cartas de impagos;
04.- Haces la comida, planchas, etc...;
05.- Más ordenador, más llamadas;
06.- Sirves la mesa, comes y preparas el lavavajillas;
07.- Alguna amenaza que otra tras el teléfono;
08.- Vuelven los niños del cole e intentas conciliar tus intentos de buscar empleo con la vida familiar;
09.- Si has tenido suerte de conseguir una entrevista, intentas colocar los niños con quien puedas;
10.- Vuelves jodido: no ha habido suerte. Tu Curriculum es demasiado bueno..., no hay trabajo en España..., está todo muy mal... ¡Lo de siempre!;
11.- Te vas a hacer la compra;
12.- Recoges a los niños de casa de la abuela;
13.- Les lavas, das de comer y luchas con ellos para meterles en la cama;
14.- Colocas la compra;
15.- Llega la madre del trabajo: más cenas.
16.- Preparas las comidas de mañana;
17.- Intentas volver al ordenador pero llega el mayor de tus hijos: más cenas.
18.- Terminas con la cocina y te pegas un gran homenaje con una interminable sesión de plancha;
19.- Todo el mundo ya está en la cama. ¡Por fin! Ya puedes volver al ordenador.
20.- Pero..., ¿cuando demonios cenas tú? ¿Cuándo, carajo, duermes tú?
Si es que no aprenderé en la vida.
¡¡AHORA VAS Y VOTAS!!
Saluditos
Huang-hi-toh




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