La magia felina
Howard Phillips Lovecraft comentó en sus cuentos haber visto reunirse todos los gatos de su querida Providence las noches de Luna llena. Y aseguraba que lo hacían para saltar desde los tejados de sus casas hasta el místico sátelite terrestre donde sus actividades se perdían con la distancia.
Quizás el creador del Terror Cósmico, heredero principal de su gran maestro Poe, habría sentido la misma curiosidad por saber qué hacen los gatos cuando viajan a la Luna, la misma que yo por desvelar, aunque fuera en parte, la identidad de la mayoría de los lectores de este blog, que van y vienen como pequeños y misteriosos felinos sin dejar más huella que un diminuto rastro electrónico en el contador de visitas. Lamentablemente, las suscripciones y los comentarios parecen estar vetados a este rincón mío. Y lo añoro, de verdad, porque veo en esa relación el medio ideal de ponernos en contacto, de compartir nuestras realidades diferentes.
No obstante agradezco infinitamente que me permitáis entrar en vuestras casas a través de La Red. Sé que me leéis pues a pesar de la joven vida de este blog -nació oficialmente en Diciembre pasado-, hoy podré dar testimonio de haber sobrepasado la visita número 1.000. Gracias a detalles tan importantes como este, me animó a seguir escribiendo, a continuar expandiendo mis pensamientos escritos por otros rincones del ciberespacio que ya se van multiplicando de forma exponencial según el interés mostrado por vosotros desde muchos lugares recónditos de este planeta.
Para mí, sois como los gatos de Lovecraft; sois los gatos de mi callejón.
Eternamente vuestro
Huang-ho


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