Volar es gratis, si aprendes a hacerlo
Ayer soñé que volaba por encima de la piel del mar que Dalí levantara a menudo para encontrar su tesoro.
Ayer me soñé capaz de llegar a una isla solitaria levitando feliz sobre las olas, sobre la espuma que dimana de la fuerza de Gaia, que emerge al tiempo de la profundidad y del aire, del espeso azul que conforma un alma global allende la realidad conocida: la que nos obligamos a conocer en exclusiva.
Pero, de repente, desperté del plácido sueño. Me había encontrado a mí mismo en aquella balsa de tierra paradisíaca. ¡Me asusté! ...¡Me amedrentó lo que ví! ...Lo que ví en mi interior.
Dulces sueños
Huang-ho

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